¿Es segura la depilación láser en pacientes con VIH?

29/08/2025 Publicado por: Marketing Cela

Tener VIH no implica renunciar a sentirte bien contigo mismo ni dejar de lado esos gestos que hacen tu vida más fácil. Al contrario, dedicarte tiempo es también una forma de autocuidado. Y lo cierto es que la depilación láser puede ser un gran aliado: menos irritaciones, menos horas frente al espejo y mucha más seguridad al verte en él.
Ahora, entiendo tus dudas. Es normal que pienses: “¿será seguro para mí?, ¿qué pasa con mis medicamentos?, ¿tengo que olvidarme del láser?”. La buena noticia es que no tienes que renunciar a este tratamiento. Sí puedes hacerlo, solo que con algunos cuidados extra.

 

¿Se puede o no se puede?

Sí, se puede. Depilación láser y VIH son compatibles. Pero ojo, hay que hacerlo con responsabilidad.

Lo primero es hablar con tu médico. ¿Por qué? Porque los medicamentos antirretrovirales, que seguramente son parte de tu rutina diaria, hacen un gran trabajo cuidando tu salud, pero también pueden volver tu piel un poco más sensible. Eso no significa que no puedas hacerte el láser, significa que hay que ajustarlo a ti.

Y algo que nunca cambia: esos medicamentos no se suspenden. Nunca. Por eso necesitamos que tu doctor dé luz verde antes de comenzar. Ese pequeño certificado es la tranquilidad de que tu piel está lista.

 

Cuando la piel se vuelve más sensible

Déjame ponértelo así: tu piel es como un cristal. Normalmente fuerte y resistente, pero cuando estás tomando ciertos fármacos, ese cristal puede estar un poquito más delicado. Si se aplica el láser sin cuidado, puede causar manchas o enrojecimiento.

Por eso no es exagerado pedir la autorización médica. Es más bien un respaldo, una forma de asegurarnos de que tu piel va a responder bien.

 

Preparándote para el láser

Si decides dar el paso, hay algunas cositas que ayudan mucho:

  • Habla con tu médico y deja que evalúe tu caso.
  • Antes de la sesión, evita exponerte al sol 1 mes antes de tu sesión.
  • Sé abierto con el centro de depilación. Contar tu situación no es un motivo de discriminación; al contrario, nos ayuda a cuidar de ti mejor.
  • Revisa tu piel: nada de heridas, infecciones o irritaciones activas.

Es como preparar la tierra antes de sembrar. Cuanto más cuidado pongas al inicio, mejores serán los resultados después.

 

Durante la sesión

La verdad, no hay grandes secretos. El proceso es prácticamente igual al de cualquier otra persona. Lo que cambia son algunos cuidados extras que hacen la diferencia:

  • Máxima higiene: guantes, limpieza y desinfección constante, para que todo sea seguro.
  • El láser a tu medida: se ajusta para que tu piel lo tolere sin problemas.
  • Profesionales del área de la salud atentas: estarás acompañado por gente preparada, que sabe lo que hace.
  • Nada de improvisar: si hay una herida o irritación, esa zona se deja en pausa hasta que sane.

En resumen, es sencillo y pensado para que te sientas tranquilo.

 

Después del láser

Cuando termina la sesión empieza tu parte en el cuidado de tu piel:

  • Hidrátala con cremas neutras, sin perfume ni alcohol.
  • Aplica protector solar en todo momento.
  • Evita las duchas con agua muy caliente durante los primeros días.
  • Presta atención a las señales que te entrega tu piel.
  • No rasques la piel.
  • No te expongas al sol en los siguientes 7 días.

 

¿Vale la pena?

La verdad, sí. Los beneficios son muchos:

  • No más vellos encarnados ni foliculitis.
  • Te olvidas de los cortes y la irritación del rasurado.
  • Ganas tiempo, y ahorras dinero.
  • Y lo más importante: recuperas esa sensación de confianza al verte con una piel más suave y cuidada.
  • El vello cada vez será más fino.

Yo creo que ahí está la clave: no se trata solo de estética, sino de sentirte más cómodo contigo mismo.

 

El peso del estigma

Hay algo que todavía nos duele reconocer: el estigma. Aunque hemos avanzado mucho, aún existe alrededor del VIH. Y sí, a veces se cuela hasta en espacios donde no debería, como un centro de estética.

Déjame decirlo claro:

  • El VIH no se transmite con depilación láser.
  • Los equipos bien desinfectados son seguros para todos.
  • El distanciador de la pistola que tendrá contacto con tu piel se desinfecta por cada paciente.
  • Nadie merece ser discriminado por su diagnóstico.

Un buen centro de estética no solo debe tener tecnología, sino también respeto y profesionalismo. Y tú mereces sentirte cuidado, sin prejuicios.

 

Mis consejos prácticos

  1. Conversa primero con tu médico.
  2. Elige un centro especializado.
  3. Observa tu piel y mantente atento a los cambios.

En resumen

La depilación láser y el VIH pueden caminar juntos, siempre que lo hagas con responsabilidad. El paso más importante es tener la aprobación de tu médico. Después, lo demás fluye: menos vello, menos irritaciones, más comodidad y, sobre todo, la tranquilidad de saber que estás cuidando de ti.

Si estás en ese punto de tomar la decisión, quédate con esto: tu piel también merece atención y cariño. Y tú, mucho más.

Encuentra la sucursal más cercana y da el paso. Porque sentirte bien contigo mismo no debería tener barreras.

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